Períodos críticos para el desarrollo (y prevención!!) de la obesidad infantil

La obesidad infantil es un motivo frecuente de consulta en Pediatría.

Pero uno de los errores que cometemos los profesionales sanitarios y las familias es diagnosticar la obesidad infantil cuando ya está establecida, en grados moderados-graves, y por tanto tarde para medidas preventivas y con enormes dificultades para la instauración de medidas terapéuticas.

Así, lo más importante en la atención de la infancia y la adolescencia es identificar los períodos críticos que se asociación con el riesgo de desarrollo de obesidad infantil y donde podemos poner en marcha todas las herramientas preventivas a nuestro alcance.

Los periodos críticos son tres:

  1. Los 1000 primeros días de vida (incluye los 9 meses de embarazo y hasta los 2 años de vida).
  2. El «rebote adiposo»  (Entre los 5 años y 7 años)
  3. La adolescencia
González-Muniesa, P. et al. (2017) Obesity Nat. Rev. Dis. Primers doi:10.1038/nrdp.2017.34

LOS 1000 PRIMEROS DÍAS

El concepto “1000 primeros días” tiene mucha importancia actualmente en la Pediatría y en la Nutrición. Hoy tenemos suficiente evidencia para asegurar que los factores nutricionales tienen un gran impacto en el periodo fetal y los primeros años de vida. Los 1000 primeros días abarcan el período comprendido desde la concepción y final del embarazo (270 días) hasta los 2 años de vida (730 días). Juntos suman 1000 días.

La nutrición durante esta “ventana de oportunidad” tiene impacto no sólo en el desarrollo normal del cerebro del niño sino en el riesgo de obesidad así como de otras enfermedades crónicas en la etapa adulta (como la diabetes y la hipertensión arterial).

Todo lo que se haga antes de la concepción (por ambos progenitores), durante el embarazo y hasta los 2 años de vida, tiene enorme influencia en la salud futura en general y en el riesgo de obesidad infantil en particular (ver figura «Los 1000 primeros días»).

Recomendaciones a seguir durante los 1000 primeros días: embarazo, lactancia y hasta los 2 años de vida. MSSSI. 2017.

Un factor con gran influencia en el riesgo de obesidad infantil es el peso al nacer: el peso bajo y el peso elevado al nacer (ambos) aumentan el riesgo de obesidad durante la infancia.

REBOTE DE LA ADIPOSIDAD 

En las curvas de índice de masa corporal (IMC)  se ha identificado un crecimiento en el primer año de vida que decrece posteriormente llegando a valores mínimos entre los 5-7 años, momento en que se produce un nuevo aumento hasta la edad adulta. Esto se ha llamado “rebote adiposo” (RA).

No es una medida cualquiera ya que refleja un periodo continuo durante el crecimiento, y porque en este momento se identifican cambios (favorables y desfavorables) en la adiposidad. El IMC durante estos años proporciona información que puede ayudarnos a comprender los cambios individuales y el desarrollo de riesgos para la salud como la obesidad infantil.

Un RA temprano o precoz (entre los 3 y 5 años) se asocia con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Está inversamente asociado con la edad ósea, y refleja el crecimiento acelerado.

LA ADOLESCENCIA

Durante la adolescencia ocurren cambios bio-psico-sociales a gran velocidad. En el contexto biológico, la pubertad se relaciona con ganancia de peso en relación con el propio crecimiento longitudinal (en una situación normal, la el crecimiento longitudinal -altura- es mayor que la ganancia de peso).

Pero como ocurre en los periodos críticos antes explicados, lo que ocurra en la adolescencia tiene un enorme impacto en el riesgo de obesidad así como de otros trastornos endocrino-metabólicos (diabetes mellitus tipo 2 y dislipemias) y aumento del riesgo cardiovascular.

Si un adolescente tiene sobrepeso u obesidad, tiene más de 70% de probabilidad de ser un adulto con obesidad (ver figura de simulación abajo).

Ward ZJ et al. Simulation of Growth Trajectories of Childhood Obesity into Adulthood. N Engl J Med 2017; 377:2145-2153

Con todo lo expuesto, queda muy claro que la adolescencia es un periodo de enorme importancia en el riesgo (o protección) de obesidad  en la etapa adulta.

EN RESUMEN:

  1. Debemos identificar antes el problema (sobrepeso u obesidad infantil) para poder atajarlo.
  2. Los periodos críticos de riesgo deben ser vigilados con especial atención para prevenir más que curar.
  3. Todos los profesionales sanitarios y las familias debemos trabajar en equipo para asegurar el futuro de nuestros niños y adolescentes.

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